La luz la percibe el ojo humano, cómo una pequeña porción del espectro electromagnético. La luz blanca se encuentra formada por las longitudes de onda o colores. Los objetos absorben una parte de los colores del espectro y estos reflejan otros, que son los que percibe nuestro ojo. Esos colores causan efectos en nuestra percepción. Por ejemplo, es sabido que los colores cálidos como el naranja o el amarillo transmiten fuerza, calidez, intensidad o luz. Y los colores fríos que van del azul al verde, producen cierta frialdad. Esta división de los colores en cálidos y fríos radica simplemente en la sensación y experiencia humana. La calidez y la frialdad atienden a sensaciones térmicas subjetivas.
Así que dependiendo de la combinación elegida, la interacción entre estos tipos de colores podrá crear armonía o contraste en la fotografía.
Una imagen en movimiento es una imagen en la que se aprovecha el desplazamiento de un objeto, una persona o un animal para producir una fotografía en la que el movimiento genere expresividad. Hay que distinguir de una imagen de movimiento de una imagen “movida”. Este último caso se debe cuando la velocidad de disparo es inferior a lo que debía hacerse y produce imágenes caóticas, sin ningún sentido. Existe la posibilidad hoy en día de crear fotografías en movimiento en la postproducción mediante programas de retoque fotográfico como el Photoshop.
En las siguientes producciones fotográficas se hizo uso del movimiento a través del color, creadas en postproducción a través de un programa de diseño. Haciendo uso de estos dos recursos como el movimiento y el color, se fusionó a la vez con miradas de distintas personas. Ver, observar, atisbar, registrar, percibir, otear, vigilar, inspeccionar, calcular, son operaciones vitales a las que está obligado el ojo como órgano de los sentidos. La mirada es por esencia contemplativa y expresiva: todas las expresiones del ánimo y del ánima se revelan en ella.

